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¡Carne, Celeste Carne de la Mujer!

Carne Celeste Carne de la Mujer

Después de haber compartido una serie de imágenes de amor la cual hemos titulado “Siempre estaré contigo” dejaremos a un lado nuestro segmento de imágenes románticas para compartir uno de los mejores poemas de amor que podemos ofrecerles.

Y es que el prestigioso poeta nicaragüense Rubén Darío es dueño de los versos románticos más finos y esplendidos que podamos leer, en donde cada palabra es una flor que le podemos dedicar con todo nuestro cariño a esa persona tan especial; una clara muestra de dicha afirmación es el poema “¡Carne, Celeste Carne de la Mujer!”, poesía que se adueña de esta entrega.

Esperamos que disfruten de ¡Carne, Celeste Carne de la Mujer! tanto como nosotros lo hemos hecho compartiéndola para ustedes, como siempre no olviden en compartir sus opiniones y comentarios los cuales son de vital importancia y muy tomados en cuenta por nuestro equipo de imágenes de amor.

¡Carne, Celeste Carne de la Mujer!

¡Carne, celeste carne de la mujer! Arcilla

-dijo Hugo-; ambrosía más bien, ¡oh maravilla!,

la vida se soporta,

tan doliente y tan corta,

solamente por eso:

¡roce, mordisco o beso

en ese pan divino

para el cual nuestra sangre es nuestro vino!

En ella está la lira,

en ella está la rosa,

en ella está la ciencia armoniosa,

en ella se respira

el perfume vital de toda cosa.

Eva y Cipris concentran el misterio

del corazón del mundo.

Cuando el áureo Pegaso

en la victoria matinal se lanza

con el mágico ritmo de su paso

hacia la vida y hacia la esperanza,

si alza la crin y las narices hincha

y sobre las montanas pone el casco sonoro

y hacia la mar relincha,

y el espacio se llena

de un gran temblor de oro,

es que ha visto desnuda a Anadiomena.

Gloria, ¡oh Potente a quien las sombras temen!

¡Que las más blancas tórtolas te inmolen!

¡Pues por ti la floresta está en el polen

y el pensamiento en el sagrado semen!

Gloria, ¡oh Sublime, que eres la existencia

por quien siempre hay futuros en el útero eterno!

¡Tu boca sabe al fruto del árbol de la Ciencia

y al torcer tus cabellos apagaste el infierno!

Inútil es el grito de la legion cobarde

del interes, inútil el progreso

yankee, si te desdeña.

Si el progreso es de fuego, por ti arde.

¡Toda lucha del hombre va a tu beso,

por ti se combate o se sueña!

Pues en ti existe Primavera para el triste

labor gozosa para el fuerte,

néctar, ánfora, dulzura amable.

¡Porque en ti existe

el placer de vivir hasta la muerte

ante la eternidad de lo probable!…

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